El 9 de octubre de 2010, publiqué una entrada de blog (ver más abajo) en la que respondo con una revisión mixta de publicación “Patrimonio genético y la identidad de los nativos Wampanoag Seaconke” (Zhadanov et al., 2010 ), publicada por el Genographic Project y  Seaconke Wampanoag. En pocas palabras, mis pensamientos eran que los datos genéticos producidos por el Genographic Project podrían socavar la identidad tribal y servir para reivindicaciones políticas. Los Wampanoag Seaconke que se tomaron muestras resultaron casi no tiener linajes genéticos “nativo americanos”. Queda por ver cuál será la reacción de la Oficina de Asuntos Indígenas (BIA, por su sigla en inglés) sobre esa información. Esto podría ser perjudicial para una tribu en busca de reconocimiento del gobierno de Estados Unidos y para mantener sus derechos y recursos. Sin embargo, caractericé el artículo escrito conjuntamente como un paso adelante para el Genographic Project, ya que al mismo tiempo puso en primer plano historias tribales que no son genéticas. Las publicaciones científicas suelen dar poca importancia a los conocimientos no genéticos. He sido muy crítica del Genographic Project en otros escritos. Con el propósito de mantener un análisis justo también he querido reconocer lo que el proyecto hizo bien. Pero este mes las cosas han dado un giro negativo con respecto a las relaciones del Genographic Project y algunos de sus sujetos indígenas. Mi nota de octubre de 2010 ha sido ampliamente referenciada por la organización peruana “Asociación ANDES” en su crítica comprensiva de los planes ahora frustrados del Genographic Project de muestreo de la gente Q’ero, descendientes de los Incas, que viven en una zona rural en laregión de Cusco, Perú.

View full article »